Entre las ideas clave de esta tercera unidad, se nos invita a reflexionar sobre la atención y la memoria en nuestra práctica habitual en el aula.
Tras pensar un rato en ello, quiero compartir una actividad que hago con los grupos de dibujo artístico de bachillerato: el dibujo en la calle. Ya sabemos que hay actividades que con la práctica mejoran mucho, una de estas es el dibujo. Por ello me lancé a salir semanalmente a dibujar a la calle, mientras el tiempo lo permite.
Durante estos años he comprobado que lo primero que tenemos que hacer es aprender a mirar, observar, fijarnos en los detalles, medir, comprobar las direcciones de las lineas... Cuando dibujamos, inconscientemente recurrimos a los esquemas mentales que nuestro cerebro tiene grabados. Dichos esquemas, en un dibujo del natural, nos dificultan la representación de la realidad: no dibujamos lo que vemos sino lo que tenemos en la mente, el concepto de lo que tenemos delante. Por eso, a la hora de iniciar un dibujo realista hemos de hacer un esfuerzo de observación, mantener la atención para diferenciar las formas, fondos, líneas, colores,...
En un segundo momento cuando somos capaces de separar lo que vemos de lo que creemos ver, podemos pasar a incorporar nuevos recursos para nuestras elaboraciones, podemos memorizar gestos, posturas, formas, podemos estructurar de nuevo nuestra mente y ser más flexibles. Adquiriremos nuevas herramientas que que nos permiten avanzar en la representación del natural y aprenderemos a encontrar formas básicas en el paisaje del entorno. Sería como simplificar las imágenes en formas geométricas sencillas (patrones) para poder reproducirlos con mayor facilidad.
Este es un vídeo de hace más de dos años en el que se muestra la actividad. Y en la imagen muestro los cuadernos elaborados artesanalmente para esta actividad:
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